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Coaching Personal
 
 
 
 
Historias de exito
Historia de Jesús. Testimonio del cliente

En mi trabajo estaba pasando por un momento de insatisfacción y frustración; me sentía desorientado e incapaz de dar respuesta a situaciones laborales concretas que se me presentaban día a día, y que en ocasiones similares anteriores, afrontaba con ánimo y energía. Ahora era todo lo contrario; estas situaciones me producían desánimo y abatimiento. Tenía reacciones de enfado, que eran seguidas por un sentimiento de “bajar los brazos”, que a su ve me impedía ponerme a buscar las soluciones a lo que me estaba ocurriendo; en definitiva, mi situación laboral entró en un bucle negativo, en un círculo cerrado, que me estaba impidiendo crecer en primer lugar como profesional, y por consiguiente como persona. Este bucle negativo, como descubrí posteriormente, ayudado por el proceso de coaching, se creó en gran medida por basar mis reacciones en la forma de actuar y de ser de otras personas, en mi caso mis jefes y algunos compañeros.

Antes de comenzar las sesiones de coaching, pensaba que las personas que tenía a mi alrededor, tenían que responder de la misma manera que yo lo hacía, con el mismo nivel de autoexigencia que yo tenía para mí, y con el mismo nivel de implicación que yo tenía para el trabajo; todas las personas tenían que ver las cosas como yo las veía.. Desde luego, esto no era así, y por ello, tenía esos sentimientos de ira y desánimo.

Con la orientación del coach, y un proceso de análisis y evaluación provocado por la dinámica de las sesiones, fui dándome cuenta que lo más positivo es cambiar uno mismo, respetando y entendiendo la idea de que todos somos diferentes y de que no tenemos que tener el mismo enfoque de las situaciones que se nos presentan; aprendí a ser más tolerante con las acciones de los demás, y a responsabilizarme de mis reacciones, antes de culpar a los demás por su forma de actuar; las acciones de las demás personas no son las culpables de mis sentimientos negativos.

Cuando esta situación laboral, empezó a afectar a otras parcelas de mi vida, decidí buscar ayuda. Leí artículos sobre el coaching, y me pareció que me podía servir para buscar soluciones a la situación laboral que estaba viviendo. Sí puedo decir por mi experiencia, que el coaching no es la “varita mágica” que todo lo soluciona; el proceso de coaching exige de uno mismo un nivel de compromiso y sinceridad muy alto y también un alto nivel de trabajo personal y constancia. Ahora bien, sí puedo decir que a cambio, con este proceso, he conseguido despertar en mí un nivel de consciencia necesario para darme cuenta de las situaciones críticas; un estado de alerta que identifica mis reacciones negativas, permitiéndome actuar de manera eficiente, dando la mejor respuesta posible.

Otra de las cosas que el proceso de coaching me ha aportado, es la capacidad para poder analizar una respuesta dada ante una situación que se ha producido, identificando su porqué, y viendo de qué forma puedo evitar que vuelva a producirse, pudiendo dar en todo momento una respuesta controlada y efectiva. Transformando las situaciones negativas en situaciones lo más posible.

El Coach es la persona que mediante el planteamiento de interrogantes, nos hace ver diferentes enfoques de una misma realidad; siendo todos esto enfoques  reales, el Coach nos anima a elegir el que mejor se adapta a nuestra esencia, el enfoque que en nuestro interior nos hace saber que estamos haciendo lo correcto, aunque en algunas ocasiones no coincida con el enfoque que más nos guste.

Jesús Gil Soler

 


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