1. Evalúa
tu grado de satisfacción ahora mismo
Todo lo que esté por debajo de 7 es una señal de peligro. Si estás operando por debajo de 5, es simplemente inaceptable. Te mereces algo mejor. Pregúntate si se trata sólo de algo momentáneo, o si por el contrario se trata de una situación que se mantiene desde hace tiempo. Todos tenemos bajones temporales, pero si lo tuyo es algo más que eso, ¡no lo ignores! No dejes que se convierta en un hábito.
2. Trabaja para aumentar tu grado de satisfacción en tu actual trabajo
Independientemente de cual haya sido tu puntuación anterior, es bueno hacer el esfuerzo de aumentarla. Si eres uno de los que han tenido una puntuación por encima de 7, ten cuidado con la autocomplacencia. Si tu puntuación está por debajo de 7 piensa que podrías hacer para ser parte de la solución y no del problema. Haz un chequeo de realidad - ¿se trata realmente del trabajo, o eres tu el problema? ¿Qué podrías hacer para que tu trabajo actual fuese más agradable? ¿Qué objetivos podrías marcarte?
3. Acepta el hecho de que el cambio es
natural
Como seres humanos, necesitamos el cambio. Nos atrofiamos si las cosas son siempre igual. Lo que antes era interesante y agradable, puede haberse convertido hoy en algo rutinario. Al igual que nuestra vida va cambiando, a menudo nuestras necesidades laborales necesitan cambiar en igual medida. Esta necesidad puede tratarse de un cambio de trabajo, compañía o carrera. O puede tratarse de establecerte por tu cuenta. ¿Cuál es tu necesidad de cambio?
4. Ten coraje
Cambiar no es fácil, especialmente cuando estás pensando en hacerlo. Es normal que sientas miedo. ¡No necesitarías coraje si no tuvieses miedo! Si estás preocupado por todo lo que perderás si te atreves a cambiar, piensa ¿Qué perderás si continuas como hasta ahora?
5. ACTUA
Ignorar los sentimientos negativos distrayéndote
o actuando como una victima no sirve de nada. Simplemente
aumenta el problema. No importa lo que parezca, siempre
puedes elegir. Haz lo que tengas que hacer. Y recuerda; 1) la acción
te ayudará a pensar. La acción resulta aleccionadora
incluso en una dirección equivocada. 2) La acción acrecienta tu autoestima. La mayor parte
de las veces la inactividad no es debida a la indecisión
sino al miedo. Pero cada vez que pretendes hacer algo que
te asusta y te atreves a hacerlo, tu propia estimación
aumenta. Logras un éxito cada vez que te impones
al miedo. 3) La buena suerte sobreviene cuando estás en acción.
Pruébalo. Fíjate un objetivo, cualquiera,
y comienza a hacer
todo lo que se te ocurra para alcanzarlo. Quizá
no llegues a donde pensabas, pero es fácil que
acabes en un sitio mejor.
Ahora que conoces tres buenas razones, la acción te aportará la “buena suerte” advertida en todas esas personas envidiables que hacen exactamente lo que quieren hacer.
¿Te
he convencido para que te pongas en marcha? ¿O
experimentas todavía alguna resistencia?
|