Quiero
compartir contigo un comportamiento que he venido observado
en alguno de mis clientes. Lo llamaré centrarse
en "lo que me falta". Funciona de
la siguiente manera: en cada experiencia
que vives centras tu atención en aquello que
le falta a dicha experiencia para ser perfecta. Te centras
en lo que falta.
Imagina
que sales de vacaciones con tu familia. El lugar es
paradisíaco, la compañía la mejor,
el clima perfecto...llegas y te sientes la persona más
feliz del mundo. Hasta que descubres que se te ha olvidado
la cámara de fotos. Estás en un sitio
perfecto y no puedes plasmarlo en una foto como recuerdo.
A ti te encantan las fotos, siempre vas con tu cámara
a todas partes...De repente la falta de tu cámara
de fotos se transforma en tu único punto de atención.
Y consigue que anules todo lo demás. Cuando vuelves
de las vacaciones y te preguntan, tu respuesta es: Fue
una pena porque se me olvidó la cámara
de fotos. Has borrado el resto.
¿Exagerado?
Te aseguro que no.
Muchas
veces vivimos experiencias placenteras que no disfrutamos
porque estamos pensando en lo que nos falta...si tuviera
más tiempo, más dinero, más amigos,
está bien pero si tuviera x ya sería perfecto.
De esta manera nunca disfrutamos de nada e incluso en
el caso en que consiguiéramos eso que nos faltaba
al principio siempre habría algo más que
haría que no fuera perfecto. Siempre encontraríamos
algo que nos falta.
Ahí
queda este meta modelo de "lo que me falta"
La
manera complementaria de ver el mundo es fijarse en
"lo que tengo". Las personas que utilizan
esta alternativa se fijan en todo lo bueno de las experiencias
que viven. Descubren aquello que si tienen, aquello
que hace que la experiencia sea interesante. Centran
su atención en los aspectos positivos y borran
los negativos. ¿Qué sentido tiene hacerlo
al revés?
De
vacaciones se estaba estupendamente, la compañía,
la tranquilidad, el clima, la comida, todo era excelente...que
suerte el saber apreciarlo.
Algunas
personas estarán pensando que esto es conformarse
(con la acepción negativa del término).
No digo que no haya que querer mejorar en lo posible....pero
hay tantas cosas buenas que no vemos! Quizás
podría ser más alto, o más guapo,
más rubio, mi pelo podría ser liso, mis
ojos más claros, más delgado...Si aprendo
a aceptar lo que tengo, si me enfoco en todo lo bueno
que hay en mi, en los que me rodean, en el mundo ..puedo
ser realmente feliz. Si anhelo aquello que nunca tendré,
ni haré, ni seré, me entreno para el sufrimiento
y la insatisfacción.
Yo
elijo aquello en lo que centro mi atención.
Y
tú, ¿Donde enfocas tu mente, en lo que
tienes o en lo que te falta?
Extraido
de "La Mariposa" de Vicens Castellanos, Coach
Personal
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